Cementerio de Catemu podría cerrar definitivamente pese a la Pandemia

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Obispado abandona responsabilidades y solicita su clausura:

Desde que Diario El Trabajo en 2019 publicó las denuncias que decenas de vecinos de Catemu realizaron en relación a los millones de pesos que ellos perdieron al confiar en la funcionaria a cargo de gestionar entierros en el Cementerio Parroquial de dicha comuna, encontrándose en esas fechas con el abominable uso de sus tumbas ya pagas con cadáveres ajenos a su familia, los afectados se han visto ‘tramitados’ tanto por el Obispado de San Felipe y la misma Municipalidad de Catemu, en virtud de que estos organismos se comprometieron a trabajar juntos para plantear una solución a los vecinos.

Sin embargo el tiempo pasó y en lugar de cumplir a la comunidad con una legítima respuesta que les solucione la profanación de sus tumbas y a la vez que se habiliten nuevas, el Obispado lo único que hizo y para indignación de los afectados, fue enviar una carta a la Municipalidad de Catemu para ‘sacarse el pillo’ y abandonar sus deberes con la comunidad, solicitando al Municipio que mejor declare ‘Saturado’ el camposanto y que ellos, el Obispado, no se haría más cargo del tristemente célebre cementerio de la comuna.

CATEMU SIN PANTEÓN

Nuestro medio buscando respuestas logró contactar al concejal catemino Benjamín Koch, quien nos confirmó estar en pleno conocimiento de la carta enviada por el Obispado al Municipio, «sí, en la correspondencia del día lunes 18 de mayo recibimos una carta firmada por del Padre Gerardo Herrera, indicando que pedirán a la Autoridad Sanitaria que se decrete el cementerio ‘Saturado’, y que desistirán de la compra de un nuevo terreno para la ampliación del cementerio. A fines del año pasado el alcalde Boris Luksic y el Municipio abordaron el problema liderando una reunión para mediar entre los vecinos y el Obispado», comentó Koch a Diario El Trabajo.

¿A qué acuerdos llegaron en esa reunión con el Obispado?

– Entre las cosas que se acordaron fue que no se realizarían más exhumaciones y se trabajaría en conjunto para dar soluciones a cada uno de los vecinos que hubiesen resultado estafados. Cuando uno va a mediar en estos casos y lo hace en representación de los vecinos, debe exigir ciertas garantías de cumplimiento y eso no pasó, por eso, hoy el Obispado en plena Pandemia cierra sus puertas y se desliga del problema del Cementerio en la comuna.

¿Pero no es que hubo una asesoría para orientar a las partes hacia una digna solución al problema?

– La asesoría legal que ofreció el Municipio no fue tal, porque puso a disposición al Secretario del Juzgado de Policía Local para dar una ‘orientación legal’, un concejo legal, pero en ningún caso una asesoría. Tampoco realizó un catastro comunal con las personas afectadas. En enero de este año recibimos en Concejo el reclamo de algunos vecinos, porque seguían realizando exhumaciones y no se avanzaba en una solución. Fue entonces cuando le pedimos al Alcalde, que como Municipio nos hiciéramos parte en una demanda en contra de los que resulten responsables, con el fin de que a los vecinos afectados se les restituyan sus dineros o sus tumbas y de ese modo se repare el daño.

¿Qué respuesta hubo en ese momento?

– Como respuesta a lo anterior, se presentó el párroco en el Concejo, indicando que había sido asignado a la comuna para entre otras cosas, resolver este problema, y mencionó que desde el punto de vista financiero, en cumplimiento con el Reglamento General de Cementerios, ellos podrían disponer de tumbas que hubieren sido abandonadas una cierta cantidad de años, entendiéndose por abandono, no haber cancelado la mantención. Luego, en marzo recibimos una carta en donde pedía, entre otras cosas al Municipio, ayuda económica para enfrentar la Pandemia, con el fin de poder disponer de espacio para realizar entierros y en lo que tiene que ver con medidas sanitarias para funcionar.

¿Qué opina usted sobre este juego de incumplimientos?

– Creo que a nuestro alcalde le faltó visión para abordar el problema, dado que este no es sólo una cuestión entre el Obispado y los vecinos, es un tema sanitario de resorte Municipal, tal como indica el Reglamento General de Cementerios en su artículo 10º; «en las localidades en que no hubiere cementerio o en que los que existieren fueren insuficientes, corresponderá a las Municipalidades respectivas fundar estos establecimientos», por lo tanto, si un privado, sea este la Parroquia o una empresa, fracasare al prestar el servicio, pasa a ser un problema del municipio.

¿Ustedes como Municipio vieron venir este problema en Catemu?

– Sí. Ya hace un par de años se encendían luces sobre este problema, cuando en el mes de julio de 2017 falleciera un conocido vecino en situación de calle, y tuvimos serios problemas para poder darle sepultura por el colapso del cementerio, esto se comentó en Concejo Municipal, pero era un tema del cual nadie se quería hacer cargo. Hoy lo cierto es que Catemu podría enfrentar lo que resta de la Pandemia por Covid-19, sin un lugar para enterrar sus deudos y no hay interés de parte del Obispado de seguir prestando el Servicio, por lo tanto, debe ser el Municipio el que tome las riendas del problema y le brinde a la comunidad una solución, en medio de esta emergencia, garantizándole a los vecinos y a las familias que podrán acceder a una sepultura en su comuna.

SIN RESPUESTA

Diario El Trabajo llamó telefónicamente al alcalde Boris Luksic y también al abogado del Obispado de San Felipe para conocer en definitiva qué significa lo observado en esta carta para los afectados del problema de tumbas profanadas y también para los vecinos en general, pero en ambas oportunidades no recibimos respuesta.

Roberto González Short

IMPUNIDAD.- Ellos son parte de los afectados por el Obispado, o en este caso, por la funcionaria del Obispado que les recibió millones de pesos y nunca recibieron el servicio funerario pactado. (Archivo)
IMPUNIDAD.- Ellos son parte de los afectados por el Obispado, o en este caso, por la funcionaria del Obispado que les recibió millones de pesos y nunca recibieron el servicio funerario pactado. (Archivo)
Benjamín Koch, concejal catemino.
Benjamín Koch, concejal catemino.
TIRAN LA TOALLA.- Esta es la carta que el Obispado envía al municipio catemino, en la que solicita su clausura y asegura que no comprará terrenos para atender la demanda de servicios.
TIRAN LA TOALLA.- Esta es la carta que el Obispado envía al municipio catemino, en la que solicita su clausura y asegura que no comprará terrenos para atender la demanda de servicios.