Familia de Santa María necesita 35 millones para operar a uno de los suyos

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  • Hombre de 55 años padece párkinson y síndrome de ‘las piernas inquietas’

Un verdadero drama está viviendo una familia de la vecina comuna de Santa María; primero porque los padres están enfermos y ahora se suma un hermano de 55 años que tiene párkinson y el ‘síndrome de las piernas inquietas’. Para poder solucionar su problema de salud necesitan unos 35 millones de pesos, para la cirugía y poder instalar un estimulador cerebral en su hermano.

Quien nos cuenta la historia es Rosa Herrera Arenas, hermana que se ha tenido que hacer cargo tanto de su hermano Eduardo como de sus padres.

Cuenta que desde hace un año “que a mí hermano le dio una enfermedad llamada síndrome de las piernas inquietas, aparte de eso tiene un párkinson muy avanzado que ES lo que lo tiene más complicado porque necesita un estimulador cerebral, es un DBS, y la cirugía tiene un costo de 35 millones de pesos más menos y no se la ha podido realizar porque somos unas personas de escasos recursos que vivimos del trabajo día a día, todos de labores agrícolas, y el costo de las ‘piernas inquietas’ sale 800 mil pesos aproximadamente mensual, y esos costos los estamos asumiendo nosotros como familia, haciendo actividades con la ayuda de los vecinos que se han portado un 7 con nosotros”, señala.

Reconoce que le da pena ver que han golpeado muchas puertas y no han tenido buena acogida; “y ya se le acaba el tiempo a mi hermano para operarlo, su enfermedad ha avanzado mucho, muy rápido, y después de un tiempo operarlo es en vano, ya no se puede operar, ya va a pasar a ser un postrado como se dice realmente. Entonces esta situación a nosotros como familia nos tiene muy complicados, porque yo no puedo nombrarle todas las partes donde hemos ido con él y la verdad que eso es lo que él necesita, un estimulador cerebral”, señala.

Espera que alguien lea esta nota y “se le ablande el corazón porque nos sentimos muy desprotegidos con mi hermano. Siento que nosotros, por ser de un sector rural, de escasos recursos, nadie nos escucha, como que la vida de nosotros no vale para la sociedad. Somos mal mirados, como un bicho raro como se dice ante la sociedad. De las autoridades no hemos tenido buena acogida tampoco, porque dicen que no se puede, hemos suplicado, pero aquí estamos esperando que a alguien se le ablande el corazón y se pueda realizar esa cirugía. Ahora nos dicen por el tema Covid-19, yo entiendo que hay mucha gente enferma, los recursos son todos para Covid-19, pero ¿qué pasa con las personas cuya vida depende de un medicamento o de una operación? ¿Se tiene que morir? ¿Solamente se pueden salvar las vidas de la gente que está con Covid? ¿Nosotros no somos nada en la sociedad? Él (su hermano) en su momento aportó mucho a la sociedad, porque él también trabajó, eso es lo que realmente nos tiene complicados, tenemos una familia muy complicada, con dos papás postrados, entonces hacerse cargo de tres enfermos es mucho para mi familia… mucho”, indicó.

¿Cómo se llama su hermano y cuántos años tiene?

– Mi hermano se llama Eduardo Enrique Ahumada Arenas, tiene 55 años, es demasiado joven.

Reconoce que al tener el estimulador cerebral tiene muchas posibilidades de volver en parte a hacer una vida normal, porque está comprobado que han sido exitosas las intervenciones y tratamientos. “Han operado a personas de 70 años y quedan espectacularmente caminando, hay experiencias, yo he investigado todo eso y bueno, cualquier persona lo puede hacer y sabe que esas operaciones que realizan son 100% efectivas, no son tampoco de alto riesgo, que dijéramos que él se va a morir, no es así”, señala su hermana.

Comenta que antes de padecer esta enfermedad, su hermano trabajaba en el campo, cosechando frutas, manejaba tractores.

El Párkinson que tiene Eduardo Ahumada lo padece desde hace 10 años, el cual ha ido avanzando con el tiempo, pero a ello se suma el hecho que costó bastante que se lo diagnosticaran. Para ello tuvo que ir a un hospital a Santiago, “para que diagnosticaran el Párkinson y eso fue avanzando, poco a poco se fue sumando el ‘síndrome de las piernas inquietas’, eso es lo que más le ha complicado la existencia a él, por eso para los neurólogos es un paciente muy complicado”, dice Rosa, su hermana.

Debido al ‘síndrome de piernas inquietas’, Eduardo duerme una hora porque está en constante movimiento. Se baja de su silla de ruedas para caminar apoyado de un ‘burrito’, luego vuelve a su silla. En invierno se pasea toda la noche, lo que aumenta también el consumo de luz. Hay que estar constantemente realizando masajes en sus piernas por los calambres.

Al conversar con Eduardo, prácticamente atina a decir que espera pronto se apruebe la ley de eutanasia porque sufre mucho con su enfermedad, al no encontrar la ayuda necesaria.

Durante la conversación con nuestro medio fueron acompañados por el concejal de la comuna de Santa María, Danilo Arancibia Brante, quien lamentó profundamente la situación que está viviendo el vecino del sector de San Fernando: “Estamos haciendo esto para acudir a los corazones de las personas, en este caso de las autoridades, de algún médico, de algún facultativo que nos pueda ayudar, orientar qué pasos seguir. La familia está comprometida, si hay que asumir algún costo, lo va a asumir como un copago para que se le dé la oportunidad, alguien que le dé la mano, eso es lo que queremos”, señaló.

SÍNDROME DE LAS PIERNAS INQUIETAS

Es un trastorno en el cual hay deseo o necesidad de mover las piernas para interrumpir sensaciones molestas.

El síndrome de las piernas inquietas (SPI) se presenta más frecuentemente en personas de mediana edad y en adultos mayores.

En caso de que alguno de nuestros lectores desee cooperar, acá le dejamos los datos de su hermana: Rosa Ahumada Arenas, cuenta Rut 9.869.529-k

Eduardo no puede quedarse quieto mucho tiempo y sale a caminar apoyado en su ‘burrito’.
Eduardo no puede quedarse quieto mucho tiempo y sale a caminar apoyado en su ‘burrito’.
De izquierda a derecha Rosa Ahumada, Eduardo Ahumada en su silla de ruedas y el concejal Danilo Arancibia Brante.
De izquierda a derecha Rosa Ahumada, Eduardo Ahumada en su silla de ruedas y el concejal Danilo Arancibia Brante.