Obispado inició restauración del edificio dañado por el terremoto

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Lo primero será remover el estuco para determinar el verdadero daño tras las grietas, aseguró el Obispo.

Trabajos demandarán en total unos 70 millones de pesos, debido al tamaño de la construcción.

Producto del terremoto ocurrido en nuestro país en febrero del año pasado, las dependencias el Obispado de San Felipe resultaron seriamente dañadas y recién este viernes comenzaron a ser restauradas.

Se trata de un trabajo bastante complejo y que implica una alta inversión, ya que el Obispo lo calcula en unos 70 millones de pesos en su totalidad, debido al tamaño del edificio.

Luego de todo este tiempo, finalmente este viernes se comenzaron los trabajos, específicamente en las dependencias que utiliza el Obispo con la secretaría.

«Hemos iniciado la restauración de todas estas oficinas y este edificio, que no es monumento nacional, pero sí estamos en proceso de sacar los estucos para ver la seriedad de las grietas, y una vez que eso ocurra vamos a comenzar a restaurar esto y a pintarlo», señaló Monseñor Cristián Contreras.

El edificio quedó en algunas salas con bastantes grietas, aunque el Obispo señala que no se trataría de fallas estructurales en el edificio, sino sólo lo que concierne al estuco.

La inversión es bastante alta, lo que todo este tiempo dificultó la realización de los trabajos, ya que al no ser un monumento nacional, el Obispado no obtiene recursos de ninguna entidad.

Los trabajos se están concretando con recursos propios de la Iglesia, que se han obtenido al interior del Obispado, por lo que Monseñor Contreras espera que alcancen para todo el proceso.

«El costo todavía no lo sabemos, pero sacar los estucos de esto cuesta un millón y medio, y las asesorías de arquitecto y calculistas sale por el orden de los 2 millones por toda la supervisión completa de la obra».

Todo esto ha significado que la oficina del Obispo haya tenido que ser trasladada hasta el comedor que existe al interior del edificio, obras que demorarán por lo menos 6 meses, ya que la idea es que los trabajos se completen de una sola vez.

«Yo espero que esto no pare, sino que se inicie y termine todo, una vez que tengamos restauradas todas las dependencias que dan a la calle Salinas, vamos a continuar con las que dan al lado de los bomberos, para que la gente lo entienda», sostuvo el Obispo.

El muro más complicado es el que se encuentra en la cocina del Obispado, donde la grieta es bastante grande, ya que se desprendió el estuco y quedó al descubierto el adobe.